martes, 10 de julio de 2012

2012-07-08 - Camino de Santiago Madrid 05

2012-07-08 - Camino de Santiago Madrid 05
Cercedilla - Segovia

La quinta etapa del Camino de Santiago de Madrid es, con rotundidad, una de las que dejan un inolvidable recuerdo en la memoria del peregrino. Aun me faltan muchas jornadas para acabar esta aventura y a este paso no sé cuanto tiempo me llevará terminarla (a no ser que me toque la primitiva). Pero tengo clarísimo que esta en concreto, aporta muchos determinantes como para afirmar que permanecerá en la memoria de aquel/lla que se atreva con ella. La foto de arriba corresponde a las señales que indican el Camino de Santiago en el Puerto de la Fuenfría.

Como alicientes podríamos destacar que: en esta etapa se deja Madrid y se entra en Segovia (Castilla La Mancha), y no se llega a cualquier pueblo, se llega a la capital. Se atraviesa la Sierra de Guadarrama pasando de la vertiente Sur a la Norte. Prácticamente todo el recorrido se realiza sobre terreno no asfaltado, por caminos y senderos bastante buenos. Se circula por una Calzada Romana que data del siglo I. Se atraviesan la enormes Montes de Valsaín, se conoce la Fuente de la Reina, el Puerto de la Fuenfría, las dehesas segovianas, superamos el kilómetro 600 . Y sobre todo... se deja de ver la silueta de Madrid y sus omnipresentes Cuatro Torres.


Los que me conocen saben que siempre digo, que los pateos que nunca olvidas son aquellos que por una causa u otra te han hecho padecer alguna penuria. Esta ruta tiene cosas muy buenas y muy bonitas y todos los "muys" que queramos añadir, pero también tiene otras que depende a quien puede ser que no le gusten tanto. En primer lugar hay que recorrer una distancia cercana a 30 kilómetros, que pueden variar dependiendo de las alternativas que tomemos. La distancia no sería muy relevante si no se tiene en cuenta que hay que añadir una ascensión acumulada de casi 700 metros superando la "sufrida" Calzada Romana. Desde que se abandona Cercedilla hasta Segovia no hay ninguna población cercana y apenas carreteras. Aunque hay muchas fuentes, puede que no todas tengan agua; además en la parte final no hay ninguna y precisamente es la más expuesta al sol. Dependiendo de la época del año la dificultad puede variar mucho, incluso ser extrema tanto en verano como en invierno. Así y todo yo he hecho la ruta dos veces antes de esta, y espero volver a repetirla alguna más:

Comencé a andar sobre las 04:30 de la mañana, como a esa hora es dificil coger un tren me fui hasta Cercedilla en coche y lo dejé en la misma estación. La subida hasta la Calzada Romana es sencilla y constante, cogí agua en la primera fuente y de un tirón me planté en el Puente de Los Descalzos, lugar donde comienza la Calzada Romana. La foto de arriba corresponde al Puerto de la Fuenfría, unos caballos vinieron a darme los buenos días.

La Calzada Romana es una vía que personalmente me produce una sensación de atracción / odio muy curiosa, la he pìsado tantas veces que con el led rojo del frontal pude subir disfrutando de las suaves luces y sombras que la luna casi llena dibujaba con los pinos. Cuando llegué al Puerto de la Fuenfría ya clareaba, eran las 06:20, hice las primeras fotos y seguí sin parar, saqué algo de comida y me la zampé andando. Me propuse llegar a Segovia antes de las 10:55 para coger ese tren, el siguiente salía dos horas después, ya había hecho la parte más complicada pero solo había recorrido una cuarta parte de la "kilometrada" del día, me faltaban más de 20 kilómetros.

Según el GPS a las 06:53 debía amanecer en el punto en el que me encontraba. Fue difícil encontrar un hueco entre los pinos para poder hacer una foto a la salida del sol, aunque daba igual, la montaña más alta de Madrid y que tantas aventuras me ha proporcionado se empeñó en ponerse en medio. Pero para que nadie se quede con las ganas, dejo este enlace de otra ruta en la que fuimos adrede a ver amanecer desde esa montaña: Peñalara Nocturna.

Poco después, en la Casa Easo, otro claro me dejaba ver parte de La Cuerda Larga. En la foto, al fondo y de derecha a izquierda: Cerro de la Guarramillas (Bola del Mundo), Cerro de Valdemartín y las Cabezas de Hierro Menor y Mayor. La pena era la calima que había.

La Fuente de la Reina. Desde la Fuenfría hay dos caminos cuasi paralelos que llegan hasta este punto, en esta ocasión cogí el de la izquierda (en el sentido de la marcha, oeste en el mapa), es más corto y más "camino". La foto es un vistazo atrás.

El pinar es inmenso, espero que se conserve así muchos años. No pude fotografiarlos pero vi una pareja de corzos, algo muy habitual en estos parajes, pero lo curioso y menos frecuente de escuchar es que el macho iba corriendo delante de la hembra y la vez lanzando sus "gritos de guerra": la ladra.

De repente se acaba el bosque y aparece la dehesa, la llanura castellana llegá más allá de lo que nuestros ojos son capaces de alcanzar. Al superar el cerro de Cabeza Gatos se podía ver claramente nuestro objetivo, Segovia se encuentra a un tiro de piedra... o de cohete, da lo mismo. 

Tirando de zoom, la distancia parece menor, en línea recta unos 9 kilómetros, por el camino casi 11. A partir de aquí la montaña desaparece y debemos atravesar la dehesa, no hay apenas árboles y el paisaje no dice demasiado. La silueta de Segovia desaparece durante los últimos kilómetros pero el camino no tiene perdida si se siguen las señales.

Lo mejor sin duda de este tramo es mirar de vez en cuando hacia atrás y ver como la sierra se va quedando cada vez más lejos.

Importante localizar la cuerda de La Mujer Muerta y apreciar el motivo de su nombre. Durante el viaje de vuelta en tren se dispone de una oportunidad privilegiada de ir viéndola durante un buen rato.

Al atravesar el túnel que supera la autopista, aparece de nuevo Segovia, la entrada a la ciudad está a unos 2 kilómetros. Yo me dirigí directamente a la estación, al final llegué con 20 minutos de adelanto, aunque cansado por haberle dado un poquito de caña contento por haber llegado a tiempo. La ciudad la atravesaré en la próxima ocasión, por hoy ya está bien. Solo falta buscar fecha para la próxima.

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