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lunes, 19 de diciembre de 2011

2011-12-06 - Camino de Santiago Madrid 02

2011-12-06 - Camino de Santiago Madrid 02
Cantoblanco - Colmenar Viejo


Empieza lo divertido, al menos para mí, la cabra tira al monte. Mucho campo, casi todo el camino, al principio Madrid muy cerca y la Sierra de Guadarrama a lo lejos, al final Madrid se va perdiendo en el horizonte y la sierra está a un tiro de Piedra.

Poco antes de las 08:15 llegaba en tren a la estación de Cantoblanco justo a tiempo para ver amanecer desde las pasarelas que atraviesan la Carretera de Colmenar. Como buen madrugador he visto empezar el día muchísimas veces y es algo de lo que nunca me cansaré. Es un momento al cual le puedes colocar mil adjetivos, cada día cambia aunque lo veas en el mismo lugar pero si lo ves desde lugares diferentes es algo completamente mágico.

En la antigua estación de Valdelatas, hay dos opciones para hacer el camino. Yo decidí tomar la ruta que transcurre entre las vías del tren y el muro que delimita El Monte del Pardo, zona escarpada con muchos sube y baja que esquivé fácilmente caminando por las vías desmanteladas que daban servicio a la mencionada estación. En menos de una hora pasaba por la estación de El Goloso, desde ahí el itinerario hasta Tres Cantos (no se atraviesa la población) consiste en primer lugar en camino cómodo y el tramo final en un sendero que discurre encima de las galerías del Canal de Isabel II, paralelo al carril bici y en alguna ocasión no existe otra opción que transitar sobre el mismo.


Cuando carril bici y camino se separan Colmenar Viejo aparece al frente con la sierra madrileña de fondo. Los que la conocemos un poquillo podemos distinguir claramente, si las nubes lo permiten, todos los puntos claves, destacando en nuestro frente la Cuerda Larga y como no el famoso Yelmo de La Pedriza que localizaremos en el extremo izquierdo de nuestro objetivo.

A partir de este punto se descienden unos metros hasta alcanzar el Arroyo de Tejada, siguiendo su curso en sentido ascendente hay que atravesarlo unas seis veces pasando sobre unas piedras colocadas al efecto. Este paso puede ser complicado para alguna gente que pueda sentir vértigo, yo no los llevaba y pasé sin demasiado problema pero un bastón puede ayudar mucho para hacerlo más sencillo.

El camino está muy bien marcado y es fácil de seguir, no tuve necesidad de utilizar el GPS para orientarme. Al finalizar la zona del arroyo aparece el primer mojón con indicación kilométrica hasta Santiago: 648 Kilómetros, "na dos patás". Al mismo tiempo comienza otro tramo de los que en verano puede ser durito, apenas hay sombras, terreno labrado y poco más hasta llegar a Colmenar Viejo.



A la entrada de Colmenar es obligatorio echar un vistazo atrás y disfrutar de la la lejanía de la silueta de Madrid. Al otro lado Colmenar nos recibe con la Ermita de Santa Ana y su descansadero, donde aparece por primera vez otro símbolo emblemático del Camino de Santiago: El Cruceiro. Desde aquí me dirigí a la estación de Colmenar Viejo, queda un poco apartada del pueblo y preferí dejar la visita a este para la próxima ocasión. Una etapa bonita y entretenida, con muchos alicientes y lugares variopintos para hacerla divertida incluso para niños "andarines" y con una muy buena combinación de transporte.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

2011-12-04 - Camino de Santiago - Etapa 01

2011-12-04 - Camino de Santiago - Etapa 01
Madrid - Cantoblanco


Está claro que puedes preparar lo que quieras, hacer los planes que te apetezcan y coordinar la etapa del modo que te plazca, al final será El Camino el que elija qué, cómo y cuándo vas a hacer lo que tenga preparado para ti. Suponía que iba a ser así, pero no lo esperaba tan pronto.


Después de la etapa o llega la etapa 1, la que sale desde la Iglesia de Santiago y atravesando medio Madrid deja atrás las aceras y comienza a adentrarse en lo que toda la vida hemos conocido como campo; cierto es que cada vez queda menos ya que la invasiva y demoledora construcción ha ido apropiándose de aquello que nunca volverá ser como era. La intención del día consistía en llegar a Tres Cantos y ahí coger el tren de vuelta pero por cuestiones horarias tuvimos que conformarnos con llegar hasta Cantoblanco... el camino manda y hay que hacerlo sin reloj. A las 08:00 nos encontrábamos en Leganés Manolo y yo para dirigirnos al tren y llegar hasta Sol, desde ahí bajamos hasta la Iglesia de Santiago para dar comienzo a la etapa; entre pitos, flautas y horarios de fin de semana de los trenes no salimos de la iglesia hasta casi las 09:30.


El recorrido por Madrid no tiene ningún atractivo para los que vivimos aquí, siempre se puede recurrir a la lengua ya que no hay cuestas que requieran conservar la respiración para las piernas. Con esta comodidad, en poco más de una hora pasábamos por la Plaza Castilla y al salir de ella vimos la que para nosotros fue la primera indicación del Camino, una flecha amarilla sobre una farola, esperaba algo más monumental. Siguiendo por la Castellana, después de pasar las Cuatro Torres y justo antes del Hospital de La Paz, hay que girar a la izquierda e ir bordeándolo hasta el otro vértice, donde se encuentra un puente/pasarela para atravesar la autovía que nos lleva al Hospital de Ramón y Cajal. Cada vez la urbe va siendo menos "alta" y las zonas residenciales anuncian la proximidad del campo. Callejeando por estos barrios tendremos que atravesar de nuevo la misma autopista de antes en primer lugar y la M-40 en segundo. Las señales son más numerosas y fáciles de seguir, así y todo no hay que perder la atención.



Poco antes de atravesar la M-40 ya comenzamos a caminar sobre tierra. Unos 2 kilómetros después nos encontraremos con el primer mojón, hito, o como queramos llamarle, con la famosa concha de vieira indicativa del Camino de Santiago. Pocos metros más adelante ojeamos el reloj y optamos por acercarnos a la estación de Cantoblanco para regresar a nuestras casas, había que fichar. Una ruta cómoda y sencilla que todavía se hace más agradable disfrutando de la buena compañía y conversación de un amigo como en este caso fue Manolo.